jueves, 5 de marzo de 2015

El azúcar, un dulce veneno

Con sólo 16 calorías por cucharadita, ¿qué mal puede hacernos el azúcar? 


La realidad es que el azúcar es una sustancia tan adictiva como las drogas, y que provoca estragos en el organismo.

Según tomografías, el azúcar es más adictiva que la cocaína

Cuando consumimos azúcar (sacarosa) el sistema inmunológico se debilita durante 6 horas, lo que nos hace más vulnerables a los gérmenes, virus y bacterias nocivas.
Por otro lado, el azúcar reduce las ganas de comer alimentos nutritivos como las verduras, lo que puede resultar en carencias nutricionales. 


El alto consumo de azúcar es el principal culpable de la mayoría de las enfermedades crónicas que azotan nuestra sociedad:diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, obesidad, cáncer, alzheimer, candidiasis, eczema, síndrome premenstrual..
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El azúcar blanco refinado que consumimos habitualmente es sacarosa sintetizada de forma artificial, y que por tanto, no contienen ninguna de las vitaminas o minerales que el cuerpo necesita para procesarla, por lo que el azúcar no sólo no nos aporta nada desde el punto de vista nutriciona,l sino que roba al organismo minerales y vitaminas (principalmente las del grupo B), de ahí que se diga que en los países desarrollados estamos sobrealimentados, pero desnutridos. Por si esto fuera poco, en el proceso industrial de refinado y blanqueado del azúcar se emplea ácido sulfúrico, por lo que éste suele contener residuos de sulfitos y bisulfitos. 



El Dr. James Vallejo Quintero M.D - Metabolismo y Nutrición ACSM - USA dice:
"Además de desequilibrar la homeostasis del cuerpo, el exceso de azúcar puede acarrear otras consecuencias de importancia".

El azúcar es adictivo, alimenta las células de cáncer, desencadena el aumento de peso y promueve el envejecimiento prematuro.
"La muerte a causa del azúcar podría no ser una exageración- hay más evidencia que sugiere que el azúcar es un FACTOR PRINCIPAL en enfermedades crónicas y obesidad".

Comer carbohidratos es mucho peor que comer grasas.

Los problemas fisiológicos del metabolismo del azúcar van más allá de un par de tallas:


  • El azúcar aumenta el ácido úrico, lo que disminuye el óxido nítrico, aumenta la angiotensina y provoca que las células del músculo se contraigan, aumentando tu presión arterial y dañando significativamente tus riñones.
  • Los niveles elevados de ácido úrico también conducen a una inflamación crónica de bajo nivel, lo cual tiene consecuencias graves para su salud. Por ejemplo, la inflamación crónica de los vasos sanguíneos conduce a ataques cardíacos derrames cerebrales; también existe mucha evidencia de algunos cánceres causados por la inflamación crónica.




  • La fructosa engaña a tu cerebro lo que resulta en un aumento de peso- apaga el control del sistema de apetito de tu cuerpo, pues no estimula la insulina adecuadamente, que a su vez, no suprime la grelina (la “hormona del hambre”) y no estimula la leptina (la “hormona de la saciedad”), que en conjunto da como resultado que comas más y desarrolles resistencia a la insulina.
  • El azúcar conduce rápidamente al aumento de peso y obesidad abdominal (“panza cervecera”), disminuye el HDL, aumenta el LDL, los triglicéridos, el azúcar en la sangre y la presión arterial- es decir el síndrome metabólico clásico.


  • El metabolismo de la fructosa es muy parecido al metabolismo del etanol, que tiene muchos efectos tóxicos, incluyendo la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Es alcohol pero con un efecto diferente.   
  • Estos cambios no se ven cuando los seres humanos comen almidón (o glucosa), lo que sugiere que la fructosa es un “carbohidrato malo” cuando se consume en más de 25 gramos al día. Probablemente es el factor responsable del éxito parcial de las muchas dietas bajas en carbohidratos.
Uno de los descubrimientos más recientes que sorprendió a los investigadores es que la glucosa en realidad acelera la absorción de fructosa, lo que hace que los riesgos de salud sean  aún más profundos.

Ahora puedes ver por qué el azúcar es el factor principal que contribuye con la epidemia de obesidad actual.